Gafas de nieve
Las gafas de nieve son un accesorio imprescindible en nuestro equipamiento y al que muchas veces no prestamos la suficiente atención. Hay muchos tipos distintos de gafas y niveles de protección que es muy importante conocer para elegir el tipo de gafa que mejor nos proteja. No hay que olvidar que al esquiar el sol se hace mucho más potente al reflejar contra la nieve y llegarnos mucha más radiación. El uso de unas gafas no adecuadas puede acarrearnos lesiones oculares e incluso pérdida de visión.
Las gafas de sol convencionales, las de varilla, suelen ser más estéticas que las tradicionales gafas de ventisca y son la opción elegida por muchos esquiadores. No obstante, muchas de estas gafas, no suelen ofrecer la protección contra los rayos solares adecuada ni nos librarán del viento en los ojos a la hora de descender. Ni que decir tiene que en caso de ventisca, estas gafas son completamente inservibles. Además, en caso de caida, son mucho más vulnerables que las gafas de nieve.
Las gafas de ventisca son de gran tamaño, con un único cristal, habitualmente de plástico para evitar daños en las caídas, con mucha mayor amplitud de visión que las gafas de varilla, mayor sujección y con mejor adaptación a nuestra cara y nariz. Estas gafas nos protegen de los rayos ultravioletas al mismo tiempo que nos libran de la dolora sensación de miles de cristalitos clavándose en el rostro en caso de ventisca. Descendiendo nos aislarán del viento en los ojos, evitando la molesta sensación que nos dan las gafas de varilla al bajar a gran velocidad.
El primer elemento a tener en cuenta a la hora de comprar una gafa de nieve es el tipo de pantalla. Las hay de pantalla simple y de pantalla doble. Las gafas de pantalla simple cuentan con un tratamiento antivaho sólo por la cara interna, mientras que las de pantalla doble dejan un espacio de aire entre las dos pantallas para evitar la formación de vaho.
El tinte del cristal también varía en función de la intensidad luminosa para la que estén diseñadas. Según la normativa EN 174:2001, los cristales se clasifican según el nivel de protección que ofrecen, de la siguiente manera:
S0 : estético, protección muy baja.
S1 : Luminosidad solar débil.
S2 : Luminosidad solar media.
S3 : Luminosidad solar fuerte.
S4 : Luminosidad solar excepcional.
En función de este nivel de protección solemos encontrar los siguientes tipos de cristales:
Pantalla de tinte claro: únicamente para días nublados, suelen tener una protección entre S1 y S2. De ninguna manera debemos usarlas un día soleado.
Pantalla de tinte oscuro o de espejo: especialmente diseñadas para poder esquiar con ellas en condiciones de alta luminosidad. Normalmente estas gafas suelen incluir otro cristal de tinte claro para cambiarlo en días nublados.
Pantallas fotocŕomicas: para un uso polivalente, el cristal se oscurece o aclara en función de la luminosidad que exista. Son las más caras de todas.
La opción más extendida entre los esquiadores son las gafas de ventisca de tinte oscuro o espejo con una protección S3. Este tipo de gafas son óptimas para la mayoría de días en la nieve. Se pierde visibilidad en días de niebla muy cerrada, en los que se puede cambiar el cristal por el secundario de tinte claro que suelen incluir. No obstante, se puede esquiar con ellas sin problema en días poco soleados.
Las gafas de nieve no están diseñadas como protección contra choques violentos ni contra objetos duros o punzantes. Están únicamente concebidas para proteger del viento, la nieve y los reflejos. Para su mantenimiento se debe tener especial cuidado en no frotar porque se podrían rallar. Hay que tener especial cuidado al pasar por cañones de nieve en funcionamiento que nos dejen polvo de nieve en las lentes. Este polvo se hiela con mucha rapidez y al frotar estropearemos las gafas al arañar todo el tinte de las lentes, dejando las gafas inutilizables. Lo mejor es aguantar con las gotas de agua a punto de helar, parar en alguna cafetería de la estación y con tranquilidad usar aguar y algo de jabón para su limpieza. Para secarlas se puede usar un trapo de algodón o la funda de micro fibra que suelen incluir. Las garantías de las gafas no cubren las ralladuras, así que hay que tener mucho cuidado
Por último, para su conservación, es recomendable guardarlas en su estucho o funda. Revisar las pantallas antes del comienzo de la temporada o después de una caída y sustituirlas cuando hayan sufrido algún daño o estén deterioradas por desgaste o suciedad. No se deben usar para conducir por carretera.






